10/2/26
Autores
Javier Serrano

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Publicado en 
El Español

El sector público europeo ha aumentado su protagonismo económico ante la pérdida de competitividad en áreas como tecnología, energía o movilidad. Esto ha reabierto el debate sobre la política industrial y el apoyo estatal a las empresas, con iniciativas como fondos europeos y estrategias de autonomía.

Sin embargo, el gasto público real muestra una estructura distinta a la intención política. La mayor parte se destina a transferencias de renta, especialmente pensiones, que se han convertido en la principal partida del presupuesto. En paralelo, la inversión pública crece mucho menos en términos reales.

Otra parte relevante del gasto se dirige a servicios públicos como sanidad, educación y seguridad, principalmente a través de salarios y consumos intermedios.

En conjunto, el Estado evoluciona hacia un modelo donde predominan la redistribución y el mantenimiento del bienestar frente a la inversión productiva directa en la economía.

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