Suscríbete a nuestra newsletter

Elige los temas que más te interesan para estar al día de la mano de Afi Insights, el centro de conocimiento de Afi.
Este artículo forma parte de Empresa Global
Nº 223 - Junio 2022

Frecuentemente, nos referimos al blockchain o cadena de bloques como una base de datos distribuida en la que cada nodo tiene una copia de los datos exactamente igual. Pero es algo más, el blockchain es una tecnología que permite transferir un activo de un lugar a otro sin intervención de un tercero en el proceso.

La cadena de bloques guarda información de cada transacción realizada en la red en múltiples ubicaciones, por eso decimos que es una base de datos distribuida (DLT, por sus siglas en inglés). Como en cualquier DLT, la gestión de la información no está centralizada y no existe una autoridad validadora, por lo que cualquier usuario con acceso a la red ve la misma información, aumentando la transparencia y dificultando el fraude. Además, cada transacción almacenada es inmutable, es decir, cada bloque se cierra con una firma criptográfica (llamada hash) y el siguiente bloque se abre con ese mimo hash, certificando con este mecanismo de seguridad que la información no se puede modificar. La información de procedencia y el estado de los activos que existen dentro del blockchain puede ser trazada y está disponible para consultarse, ya que se crea un registro de todos los estados del activo en cada paso del recorrido. Por último, la implementación de contratos inteligentes (smart contracts) permite automatizar cada paso del proceso mediante reglas codificadas que hacen innecesaria la intervención humana y la dependencia de un tercero para verificar la operación.

Los retos subyacentes que blockchain y otras DLT intentan resolver en los mercados de capitales son reales y sustanciales. Las ineficiencias varían por clase de activos y jurisdicción, pero los procesos y los sistemas tecnológicos basados en tecnologías antiguas han creado complejidad, opacidad y fragmentación en los mercados, lo que deriva en un impacto significativo en los costes, afecta la liquidez del mercado y, entre otras ineficiencias, obliga a incrementar esfuerzos en la gestión de riesgos operativos.

Algunas de las contribuciones más relevantes que la tecnología blockchain podría aportar para promover unos mercados más eficientes en sus diferentes segmentos de negociación serían las siguientes:

  • Mercados de acciones: pese a que actualmente se erigen como uno de los segmentos de mercado más eficientes, se han desarrollado proyectos centrados en (i) introducir mayor flexibilidad en los plazos de compensación y liquidación; (ii) reducir el riesgo de liquidación; y (iii) optimizar las cargas operativas asociadas a la reconciliación de datos en los procesos posteriores a la negociación (post-trade).
  • Aunque es en la parte de negociación, post-trade, en la que más se ha avanzado hasta la fecha, se presentan interesantes iniciativas que desarrollan plataformas digitales end-to-end para integrar el ciclo de vida completo de los mercados de valores y otros activos digitales. Un ejemplo interesante de este último caso es Swiss Digital Exchange (SDX), una iniciativa del grupo SIX (operador de la bolsa suiza que, en 2020, adquirió Bolsas y Mercados Españoles). Su objetivo es permitir a las instituciones financieras negociar con acciones, bonos y otros activos digitalizados. SDX se centra en clases de activos con ineficiencias significativas, como las acciones de pymes privadas.
  • Mercados de deuda: se trata de uno de los mercados en los que se percibe mayor potencial transformador por parte de iniciativas DLT, destacando recientes proyectos de "blockchain bonds". De esta forma, las tecnologías DLT permitirían (i) mitigar ineficiencias en el proceso de emisión, negociación y post-trade; (ii) aumentar la liquidez en mercados secundarios y primarios; y (iii) aumentar el acceso al mercado mediante la reducción de los tickets medios de negociación y reduciendo costes e intermediarios.
  • Entre las iniciativas desarrolladas hasta la actualidad, destacan plataformas para la emisión de bonos digitales, libros de órdenes en base a DLT, plataformas enfocadas en inversores minoristas, iniciativas que cubren todo el ciclo de vida de los bonos y emisiones de "blockchain bonds" . Estas últimas han sido empleadas a pequeña escala por instituciones financieras para demostrar la viabilidad de emitir un bono con términos codificados en contratos inteligentes y aclarar las diversas funciones que son esenciales en la gestión de un bono cotizado en DLT. Entre los emisores de este tipo de instrumentos se encuentran el Banco Mundial, National Bank of Canada, Banco Santander o BBVA, entre otros.

Las posibilidades que ofrece el blockchain como infraestructura tecnológica son incluso más valiosas cuando ponemos la atención en economías con mercados de valores no desarrollados o en etapas muy iniciales. Tal es el caso de algunas economías emergentes caracterizadas, así mismo, por un tejido empresarial dominado por pymes y una base de inversores institucionales muy estrecha.

La viabilidad de un mercado de capitales tradicional es, en estos casos, muy reducida debido a una serie de barreras como son:

  • La elevada inversión inicial de recursos y tiempo necesaria para su creación. Normalmente se requerirá la participación de organismos multilaterales y apoyo público.
  • Una fuerte estructura de costes operativos que, para que el mercado sea viable, obliga a generar un sistema de tarifas que puede ser una barrera de entrada para empresas de menor tamaño.
  • Los riesgos operacionales, especialmente en los primeros años de funcionamiento de mercado, que podrían poner en riesgo la viabilidad del proyecto por la pérdida de confianza de los agentes involucrados.
  • Las dificultades para dar seguimiento a las operaciones y garantizar la seguridad del proceso.
  • Los obstáculos que tradicionalmente encuentran las pymes para acceder a los mercados de valores (costes del proceso, elevado número de intermediarios, sin acceso a base inversora, etc.).

No obstante, el blockchain supone una disrupción tecnológica que, por sus características intrínsecas (transparencia, inmutabilidad, seguridad, trazabilidad y automatización), podría ser una solución a todas estas barreras. Haciendo viable el acceso de las pymes a los mercados de valores a través de la creación de un ecosistema digital.

Al ser digital, los costes para su desarrollo disminuyen notablemente (es como si comparábamos crear un banco tradicional con la creación de una banca digital) y hace más eficientes los procesos de admisión, contratación y post-contratación sin poner en riesgo la seguridad del proceso.

De hecho, la inmutabilidad y trazabilidad propia de las cadenas de bloques a través de las cuales se materializarían las transacciones incrementa la protección de los participantes, facilita la supervisión y mejora la transparencia del mercado. El propio registro de las transacciones haría innecesaria la creación de un sistema de registro, compensación y liquidación de valores, o la contratación de intermediarios como bancos de pagos lo que nuevamente redunda en unos menores costes de entrada.

Por otro lado, el rango de productos y servicios que se pueden comercializar en el mercado incrementa, permitiendo además de la creación de los tradicionales segmentos de renta y capital, otros más enfocados a la financiación de las pymes. Destacan el crowdfunding (financiación participativa) que, a su vez, dinamiza la participación de inversores minoristas; el factoring a través de plataformas de trading; o la financiación mediante Ofertas Iniciales de Monedas (o Initial Coin Offering - ICO- en inglés), que pretenden posicionarse como un mecanismo alternativo de financiación mediante crowdfunding digital.

#blockchain y de todas las innovaciones digitales ligadas a las DLT suponen una proposición de valor para los #MercadosDeCapitalesEl uso del blockchain y de todas las innovaciones digitales ligadas a las DLT suponen una proposición de valor para los mercados de capitales, tanto los desarrollados como los que encuentran obstáculos a su creación y, por tanto, una valiosa palanca para una gestión más eficiente de recursos entre empresas e inversores y la promoción del crecimiento económico.

Irene Peña es consultora del área de Corporate de Afi

Miguel Ángel Díaz es consultor del área de Corporate de Afi

Jose Manuel Rodríguez es consultor del área de Soluciones Digitales de Afi

Comparte este artículo