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11/4/23
Autores
Adriana Scozzafava

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Nº 230 - Abril 2023

¿Puede ChatGPT acabar con la pobreza? ¿Ayudar a disminuir la desigualdad? Con estas preguntas decidí ser una más de los múltiples curiosos que se crea una cuenta para experimentar con ChatGPT.


Empiezo preguntando por la pobreza y la desigualdad, y cómo acabar con ellas. Las definiciones son impecables y el inventario de líneas de actuación está muy bien estructurado: promover el crecimiento económico, acceso a la educación, crear oportunidades de trabajo y acceso a servicios básicos, entre otras. Si bien no encuentro nada novedoso en la explicación, entiendo la desazón de algunos profesionales por su posible impacto en puestos de trabajo: periodistas, abogados y especialistas en marketing, por mencionar algunos, pero no son los únicos. El propio sector tecnológico sufrirá un importante impacto, especialmente los grandes centros offshore localizados en países como la India, Filipinas o México. ChatGPT aporta capacidades de programación importantes. De hecho, no son pocas las personas con las que he hablado que usan frases como "adiós a los grandes centros offshore en la India". El sector de las tecnologías de la información emplea casi 4,5 millones de personas en la India, representa el 8% del PIB y constituye el 45% de las exportaciones totales de servicios. Por supuesto, que una reducción brusca y significativa de la demanda de estos servicios en estos países emergentes, agravaría aún más las situaciones de pobreza y desigualdad.

ChatGPT entraña un importante cambio para el mundo del trabajo afectando aprofesionales cualificados con titulaciones superiores que creíamos menossusceptibles de perder sus puestos de trabajo, o de sufrir un deterioro de suscondiciones laborales, y obliga a una importante reflexión y actuación desde lasinstituciones para atajar el posible incremento de la brecha de desigualdad y elensanchamiento de la precarización del mercado de trabajo. Tomo prestada la frasegenial de Emilio Ontiveros "la desigualdad no es rentable" y, añado, la igualación porabajo nos llevaría de vuelta a tiempos oscuros.

ChatGPT entraña consideraciones éticas, ¿estamos reproduciendo y globalizandosesgos? ¿deberíamos señalizar claramente los productos generados por la inteligenciaartificial? ¿si se produce en un momento dado resultados no deseados se estará sujetoa leyes y quien será penalizado por ello? ¿debemos pensar en un nuevo reparto de losingresos ante la reducción de puestos de trabajo? ¿cómo reorientar la formación delos jóvenes a salidas profesionales más adaptadas a la nueva realidad?

Soy una firme convencida de que la tecnología contribuye al progreso social, aunquetenga efectos colaterales en el corto plazo y, aunque no fuera así, "no se puede ponerpuertas al campo". Lo que hay que hacer es trabajar en aprovechar la potencia de estanueva tecnología y en minimizar los efectos colaterales.

Trabajar en la implementación de nuevos modelos de trabajo y la interacción de losprofesionales con estas tecnologías.

Hacer accesible la educación a los más desfavorecidos e incorporar el conocimiento deestas herramientas como parte del proceso de alfabetización colectiva.

Promover adaptaciones legislativas desde las instituciones y medidas para mitigar losefectos sociales.

Hacer nuestra propia reflexión sobre qué aportamos como profesionales en estenuevo escenario, y qué acciones debemos llevar a cabo para seguir aportando valor.

ChatGPT está de moda y es impresionante, pero hay que hablar más de lo que importay ponerse manos a la obra.

Adriana Scozzafava es directora de Fundación Afi Emilio Ontiveros

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