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17/11/20
Autores
Oriol Fuertes

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Nº 208 - noviembre 2020

El sector de la atención domiciliaria de personas mayores en España es un mercado que se venía comportando con una tendencia al alza en los últimos años y que se ha visto acelerado de manera importante durante los últimos meses debido a la disrupción de la COVID-19.

Actualmente, podemos situar entre nuestra población 2,4 millones de personas con una edad superior a los 80 años. Estamos hablando, entonces, de más de dos millones de personas que potencialmente podrían requerir atención domiciliaria.

Esta pirámide poblacional cada vez más envejecida, junto con el fuerte impacto que ha supuesto la COVID-19 en la sociedad -con especial fuerza entre nuestros mayores- y sumado a una clara preferencia por permanecer en el domicilio por parte de la población más longeva, son factores clave que han hecho incrementar no solo la atención domiciliaria, sino también la complejidad y necesidad de los cuidados solicitados en la misma.

La atención domiciliaria se puede definir como el conjunto de actividades de carácter socio sanitario que se realizan por parte de un cuidador profesional en el propio domicilio donde vive el paciente o usuario.

En estos últimos meses y junto a la crisis provocada por la COVID-19, el sector se ha visto obligado a evolucionar y adaptarse a esta nueva situación. Junto con nuevos protocolos de atención, se han lanzado mayores regulaciones en los ámbitos de higiene, seguridad y estándares de calidad. Ahora, el foco en la atención domiciliaria se ha reforzado: calidad en la atención, seguridad y prevención es lo más importante.

Para que se pueda dar esta evolución y adaptación a las nuevas circunstancias, es clave centrar los esfuerzos en construir una atención domiciliaria que mire al futuro; centrada en innovar evolucionando hacia una atención más integrada, más personalizada, más proactiva y más tecnológica. En este sentido, la tecnología ha de configurarse como motor de seguimiento y monitorización de la persona mayor cuidada en el domicilio.

Es necesario pensar en la implementación y utilización de un modelo «Digital First» en el sector sanitario, priorizando la opción digital como primera opción de información, diagnóstico o atención siempre que la situación sea adecuada y lo permita. La innovación en este campo llevará a una mayor eficiencia de los recursos mediante una optimización clave en el capital humano, además de una aportación de calidad y seguridad a la persona cuidada y a sus familiares.

Qida, compañía participada por el Fondo Bolsa Social, busca crear una atención domiciliaria proactiva y de calidad - humana en que la tecnología juega un rol fundamental en la monitorización y el seguimiento del paciente. La tecnología debe permitir:

  • Monitorizar el estado del paciente en el domicilio: dar ojos al sistema sanitario y social de la evolución de la persona cuidada ayudando a un control más proactivo y a evitar posibles ingresos hospitalarios
  • Dotar de una mayor conectividad: conectar a familias, cuidadores y sistema de una manera ágil
  • Asesorar, formar y aconsejar: acercar contenido de interés mediante formaciones dinámicas a las familias y cuidadores para empoderarles y asegurar un servicio de calidad
  • Fomentar la coordinación entre los profesionales sociales y sanitarios: convirtiéndonos en los ojos del profesional en el domicilio y facilitando la comunicación entre los agentes implicados

Este modelo de atención que diferencia a Qida en el sector, ha impulsado a la compañía participada por el Fondo Bolsa Social a un crecimiento del 50% en los tres meses desde junio a septiembre de este año, llegando a una facturación bruta de 750.000 euros en septiembre, lo cual lleva a una previsión de cierre para el 2020 de 2,5x anual. Este crecimiento se ha compuesto por dos grandes factores: una mayor penetración en Cataluña, proveniente de este modelo de calidad diferenciada y el lanzamiento de Qida en Madrid, donde se realizan más de 6.000 horas mensuales de atención.

La creación, además, de un nuevo modelo de atención basado en una valoración integral, un seguimiento proactivo y la coordinación con el sistema sanitario y social de manera continuada, permite poner foco absoluto en un servicio de calidad

Por ello, resulta imprescindible reforzar la relación con centros de salud y hospitales, manteniendo un contacto directo con los médicos, enfermeros y trabajadores sociales de nuestros pacientes. Solo así será posible ofrecer un servicio 100% adaptado a cada caso y necesidad.

El éxito y el futuro tanto de las empresas privadas dentro del ámbito de la atención domiciliaria como de todo el sector sanitario y social en general, pasa por la digitalización. La combinación de un buen cuidado ofrecido por un profesional con una tecnología bien pensada impulsará la efectividad y calidad de los servicios.

En conclusión, los objetivos de esta evolución en el modelo de atención domiciliaria propiciada por la tecnología que ha empezado y es tan necesario seguir impulsando, son:

  1. Prevención: adelantarnos a los problemas graves de salud mediante la monitorización y seguimiento de la persona cuidada.
  2. Calidad: permitirle al paciente permanecer en su domicilio el máximo tiempo posible con la mejor calidad de vida posible.
  3. Coste-efectividad: resultar en una reducción de gasto para el sistema al mantener a la persona en el domicilio monitorizada en mejor estado evitando situaciones tales como reingresos evitables.

En resumen, el enfoque requiere ir en dirección a una transformación digital de la atención domiciliaria que resulte en una oferta de servicios más eficientes para todos los agentes y que permita a las personas mayores a vivir más tiempo en casa, con mejor estado de salud y más calidad de vida.

Oriol Fuertes es CEO y co-founder de Qida.

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