Liderazgo andrógino
El concepto de liderazgo andrógino se originó en la década de 1970 a través del trabajo de la psicóloga Sandra Bem. Bem propuso que las personas podían tener rasgos de personalidad tanto masculinos como femeninos, y que los líderes más efectivos eran aquellos que combinaban ambos conjuntos de rasgos.
El liderazgo andrógino tiene varias ventajas sobre el liderazgo tradicional. En primer lugar, los líderes andróginos suelen tener una gama más amplia de habilidades y rasgos de personalidad, lo que les permite adaptarse mejor a las situaciones cambiantes y satisfacer las necesidades de su equipo y organización. Además, los líderes andróginos son más propensos a fomentar la colaboración y el trabajo en equipo, lo que puede aumentar la creatividad y la innovación en la organización. Por último, los líderes andróginos suelen ser más inclusivos y valoran la diversidad de perspectivas, lo que puede mejorar la toma de decisiones y la calidad del trabajo en equipo.
Es importante tener en cuenta que no existe un estilo de liderazgo universalmente mejor, ya que cada uno tiene sus propias fortalezas y debilidades. La efectividad de los estilos de liderazgo depende de la situación, la cultura organizacional y las fortalezas y debilidades individuales del líder.
Sin embargo, el liderazgo andrógino ha demostrado ser efectivo en muchas situaciones, ya que combina rasgos tanto masculinos como femeninos. Al utilizar una amplia gama de habilidades y comportamientos, los líderes andróginos pueden adaptarse mejor a las circunstancias cambiantes y satisfacer las necesidades de su equipo y organización. Actualmente, las organizaciones están experimentando una transformación compleja debido a la digitalización y el cambio hacia la sostenibilidad. Este proceso requiere conocimientos técnicos, pensamiento estratégico y gestión del cambio organizacional. En este contexto, el estilo de liderazgo andrógino es particularmente adecuado para liderar estos procesos complejos, donde hay que involucrar a numerosas áreas y personas y fomentar una gestión del cambio interna.
Mónica Guardado es socia directora de Afi Escuela

