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29/4/21
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Mónica Guardado

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Nº 212 - abril 2021

En 1872 una mujer abrió el camino hacia la obtención de los derechos sociales censurados por la condición de género. María Elena Maseras tuvo que luchar por algo que, hoy en día, no nos podríamos imaginar. Ella sólo quería ser médico.

En ese año se matriculó con 19 años en la Facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona. La joven catalana se convirtió en la primera mujer en cursar una carrera universitaria, gracias a la real orden impuesta por el Rey Amadeo de Saboya, que permitía estudiar a las mujeres, pero con la condición de no poder asistir a las clases presenciales, únicamente a los exámenes finales.

María Elena tuvo que luchar durante años por alcanzar el título de medicina tan deseado, ya que la orden sólo le facilitó el acceso a la facultad, pero no a la obtención del título. Terminó sus estudios en 1878, pero hasta pasados 4 años en 1882 no obtuvo el título que le correspondía.

En esa época las mujeres tenían un camino muy difícil para poder formarse. La mayoría asumía su trabajo en casa con tal de no enfrentarse a todas las restricciones que existían. De hecho, se consideraba que debían de recibir una educación acorde a su género, que se centraba en los sectores de artesanía, lavandería, gastronomía y demás ámbitos no relacionados con la ciencia y el conocimiento.

Debido a los años de espera para la obtención del título en medicina y las dificultades burocráticas, María Elena Maseras optó por buscar otra alternativa. Finalmente, estudió maestría elemental y superior, obteniendo el título tras presentarse a las oposiciones de Directora de la Escuela Normal de Madrid. Hasta 1890 ejerció como Maestra Superior de Barcelona y Vilanova y la Geltrú, mudándose a la ciudad de Mahón donde dio clases en la primera escuela pública para niñas.

La trayectoria de María Elena, que no pudo ejercer su vocación debido a las limitaciones impuestas a las mujeres nos hace reflexionar y valorar los logros alcanzados a lo largo de la historia por mujeres fuertes, pioneras y perseverantes como ella. Su espíritu nos inspira a perseguir la igualdad de oportunidades para alcanzar la vida a la que aspiramos.

Sofía Guerrero | Mónica Guardado es socia directora general de Afi Escuela de Finanzas

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