Una contribución al ODS 10 que debemos aprovechar
El Foro Económico Mundial, en su Informe anual de Riesgos Globales, viene identificando la desigualdad como uno de los principales riesgos -tras los climáticos y relacionados con el medio ambiente- que amenazan, condicionan y pueden determinar un futuro peor para todos, un retroceso en términos globales. Un riesgo en alza cada año.
Reducir las desigualdades y garantizar que nadie se queda atrás forma parte integral de la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, propósito materializado de forma concreta y específica en el ODS 10 que lleva precisamente ese título.
Un repaso a algunas de las siete metas en las que se articula este ODS nos recuerda que España se comprometió en 2015 a lograr y mantener progresivamente el crecimiento de los ingresos del 40% más pobre de la población a una tasa superior a la media nacional ; a potenciar y promoer la inclusión social, económica y política de todas las personas independentemente de su condición y orientación; a garantizar la igualdad de oportunidades y reducir la desigualdad de resultados incluso eliminando las leyes, políticas y prácticas discriminatorias y promoviendo legislaciones, políticas y medidas adecuadas a ese propósito; a adoptar políticas, especialmente fiscales, salariales y de protección social con propósito de lograr progresivamente una mayor igualdad.
En España conocemos la existencia, localización y dimensión de algunas de las caras de la desigualdad, mientras que la intuíamos en otras.
La reciente investigación de la Fundación Afi Emilio Ontiveros, "Finanzas de los hogares en España: 2000 - 2022. Escaso ahorro y mayor brecha generacional", aporta una foto de la situación presente (dónde y cómo estamos hoy) y una película de lo que ha supuesto el primer cuarto de siglo (de dónde venimos y qué ha ido pasando) para uno de los grandes protagonistas, por su condición de agente económico, de nuestra economía.
Las conclusiones y reflexiones que se extraen sobre los hogares españoles en términos de composición, evolución, generación de rentas (ingresos) y de riqueza (acumulación) son de muy hondo calado. En algunos casos, incluso incómodas y contra intuitivas. Ya decía Emilio Ontiveros allá donde tenía oportunidad que "la desigualdad no es rentable".
Pero, sobre todo, proporcionan nueva evidencia y una nutrida colección de hilos de los que tirar para un honesto y adecuado diseño de herramientas de economía normativa que permitan reducir la evidente desigualdad que nos caracteriza, y llegar a 2030 asentados en una senda de progreso que minimice la nómina de los que se queden atrás, controlando así uno de los grandes riesgos globales. Porque la sostenibilidad no es solo clima, aunque a veces lo parece.
Portada (hof12): Crawford Housing; Paul Rudolph.

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